En el mismo encuentro de meditación budista se habló de que no es bueno hacer tanto hincapié en la autoestima o la estimación propia, la percepción de la vida desde uno mismo, nuestros derechos, nuestro poder dificulta la compasión, el amor hacia los demás,……probablemente sea una cuestión semántica sobre lo que cada uno entiende por autoestima pero no estoy muy segura que la ausencia de autoestima no sea también una dificultad.
Mi experiencia vital es que cuanto más me conozco, más me quiero, más estable estoy, más centrada en mí, más fácil me resulta no reaccionar ante lo que hacen los demás, más capacidad tengo de responsabilizarme de mis sentimientos, mis emociones, mis frustraciones y no responder de una manera automática culpando a los demás de ello.
Hace años lei un libro, justo en los días que comenzaba a practicar Kundalini Yoga, que decía que cada uno es responsable de sus sentimientos, que siempre puedes elegir tu respuesta a los estímulos exteriores, que la palabra decepción dirigida a otra persona no tiene lugar, la sensación de sentirse decepcionado hacia alguien es solo responsabilidad de uno mismo…… leyendo este libro, también entendí el concepto de desapego que tan lejano y extraño le resultaba a mi mente occidental, …. pero eso es otro tema.
Yo intento practicar una cosa, cuando en las relaciones con los demás, con las personas que quiero, con mis compañeros de trabajo,… me siento herida, frustrada, maltratada, intento tomarme unos instantes, inhalar y exhalar,…, recuperar la magia de la mente meditativa, sentirme a mi misma como soy, con mis patrones aprendidos de reacción, llena de creencias, de dolores antiguos, vulnerable,… intento asumir la parte de herida, de frustración que es mía, que nada tiene que ver con la actuación del otro, y desde ahí responder.
No es fácil, pero la práctica ayuda mucho. Las relaciones personales son como un teatro con varios escenarios, uno es lo que ves, lo que se dice, lo que parece que está pasando, pero hay otros muchos escenarios en los que también actuamos nosotros, nuestro ego, nuestros miedos,…. si nos tomamos tiempo para conocer a los demás, observamos, nos observamos, meditamos, seremos más conscientes de todo los que pasa en cada instante, seremos más capaces de vivir cada momento como queremos.
No es nada nuevo, Jesús lo dijo “Ama a los demás como a ti mismo”.
Buenas noches,
Marga.